La reduflación, o el arte de encarecer los productos sin que el consumidor se dé cuenta

Reduflación

¿Conocéis el término ‘reduflación’? Pues quedaos con él porque estamos rodeados de productos alimenticios que son sometidos a lo que hemos definido como el arte de encarecer los productos sin que el consumidor se dé cuenta, y enseguida lo vais a entender. El caso es que, aunque la palabra ‘reduflación’ todavía no está en el Diccionario de la Lengua Española (RAE), tiene una definición muy concreta en el área económica, y es el proceso por el que se reduce la cantidad de un producto, pero el precio no se reduce o incluso aumenta. O sea, que nos venden menos cantidad por el mismo dinero o incluso por más.

Y lo cierto es que esta táctica no es nueva en la industria alimentaria, pero parece ser que se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual, especialmente en periodos de inflación. Es por ello que la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, nos alerta sobre lo que se entiende como reduflación. Os gustará saber que este término surgió en la década de 2010, se cree que por economistas estadounidenses, siendo la voz original Shrinkflation (lo que se traduciría como ‘reducción de la inflación’). En Wikipedia podemos ver un amplio listado de productos alimenticios a los que desde ese 2010, se les ha inflado el precio disimuladamente, es decir, reduciendo el contenido del producto y manteniendo o subiendo el precio, y los que no se habrán reseñado…

Pero quedémonos en nuestro mercado para conocer qué ha analizado la OCU, aunque esperamos poder tener información ampliada en breve, pues de momento lo que ha comentado el portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios, Enrique García, es que tras realizar un estudio sobre 273 productos de la cesta de la compra, han comprobado que un 7% de ellos contienen menos cantidad en el envase, pero se venden al mismo precio.

Reducción de la inflación

Es lo que decíamos en el titular, la reduflación, es el arte de encarecer los productos sin que el consumidor se dé cuenta. Por otro lado, la OCU también nos ha informado de que el gasto medio en alimentación de las familias españolas podría ser en 2022 de unos 500 euros más que en años anteriores, y en esto sí que ahondaremos en breve porque han hecho público un informe sobre la monitorización que realizan a los precios de alimentos y productos de droguería e higiene de venta en supermercados.

La cuestión es que por un lado suben precios y, por otro lado, reducen producto en los envases, en todos los casos el consumidor sale perdiendo. Según comenta Enrique García, las empresas prefieren mantener el precio de los productos porque los consumidores, que estamos en modo crisis, penalizamos la subida de los precios. Pero es que, si están reduciendo el contenido del alimento en el envase, no están manteniendo los precios, nos están intentando engañar.

Pero como en el envase se informa correctamente sobre la cantidad que contiene de producto, aunque no sea una práctica ética, tampoco se puede considerar ilegal. A ver qué consumidor acostumbrado a comprar un producto, comprueba cada vez que lo incluye en la cesta de la compra cuál es su contenido. Pues a partir de ahora habrá que hacerlo, y para empezar podemos tenerlo en cuenta con los productos mencionados por la OCU el año pasado, como el Cola Cao (40 gramos menos por envase), la margarina Tulipán (50 gramos menos), los yogures Activia (5 gramos menos), la pasta Gallo (10% menos), los lomos de merluza Pescanova (10% menos), el chorizo, el jamón cocido…

Subida de precio escondida

La reduflación es la práctica que utilizan algunas empresas frente a la subida de los precios para mantener su margen de beneficios, no suben el precio de sus productos para que el consumidor no busque otra alternativa, pero al poner un 5 o un 10% menos producto en el envase, no ven reducidas sus ganancias.

Y nosotros nos preguntamos, si cuando se aplica una nueva norma en la industria alimentaria que hace que deba modificarse alguna leyenda en el envase, otorgan un periodo de adaptación para que las empresas puedan realizar la modificación, que puede ser de uno o dos años), ¿cómo es posible que prácticamente de un día para otro puedan modificar el etiquetado, si es para cambiar la cantidad de producto contenida en el envase que van a seguir vendiendo al mismo precio?

Reference-gastronomiaycia.republica.com

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